Níquel y alimentación (SNAS)

Para muchas personas acostumbradas a considerar que las posibles reacciones al níquel son un problema debido solo al contacto con pendientes, correas de reloj o joyas antiguas, el hecho de que el síndrome de alergia sistémica al níquel (SNAS por sus siglas en inglés) sea una reacción general debido a la ingesta de alimentos que contienen níquel, puede ser una grande sorpresa. Existen numerosas formas de dermatitis, migraña, colitis, reflujo, artritis (y casi cualquier otro fenómeno inflamatorio), en los cuales la causa puede atribuirse a una inflamación alimentaria debido a los alimentos que contiene níquel o productos relacionados.
Los alimentos que contienen níquel a menudo son solo la “gota que colma el vaso”. El control de la inflamación alimentaria
también reduce los síntomas generales inducidos por este metal.
El tratamiento de la dermatitis por níquel, una enfermedad ocupacional que sufren los peluqueros, también permite reducir el contacto directo con tintes y otras sustancias que contienen níquel, pero sobre todo el control de su ingesta en los alimentos.
El SNAS representa la definición avanzada de este concepto, donde hay un componente inflamatorio general, sistémico de todo el organismo, debido a la ingesta de níquel o productos relacionados.
¿Qué hacer?
El primer paso concreto es el estudio de la inflamación alimentaria con el Food Inflammation Test y la evaluación de cualquier otro exceso de alimentos contemporáneo.
Un estudio del 2011 en sujetos con SNAS, demostró que el 74% de ellos presentaba también una intolerancia a la lactosa, en comparación con solo el 6% de los sujetos sin SNAS. Esto bien puede aplicarse a cualquier otro alimento o Grupo de Alimentos. A partir de los resultados, es posible programar un plan dietético personalizado y completo que guíe a cada persona hacia la recuperación de una relación fisiológica con los alimentos que contienen níquel, así como hacia otros Grandes Grupos de Alimentos posiblemente involucrados.
Este enfoque permite reducir la inflamación y, además, poder estar en contacto los objetos que se consideraban “a evitar”, teñirse el pelo con tranquilidad, pero sobre todo recuperar una relación natural con los alimentos y comer serenamente tomates, chocolate o lentejas.
No podemos eliminiar el níquel completamente de la dieta, ya que casi todos los alimentos tienen un mínimo contenido de este, por lo que el control debe enfocarse solo en los alimentos que lo contienen en altas concentraciones.
Muchos pacientes se refieren a listas de alimentos “incongruentes”
que pretenden eliminar todo el níquel posible, mientras que el Food Inflammation Test solo indica alimentos con un alto contenido del metal. Investigaciones recientes han identificado cómo la aparición
de síntomas relacionados con el níquel no depende solo del metal en sí, sino también de la preparación de los alimentos y las composición de la tierra en la que fueron cultivados. Los espacios que se abren para la reintroducción de los alimentos son cada vez más amplios.
Otras sugerencias
El humo, ya sea de cigarrillo o de puro, contiene abundante níquel porque la combustión de las hojas de tabaco, incluso a solo 43 °C, determina la producción de níquel-carbonilo, que luego se inhala y pasa a la sangre incluso por simple contacto con la mucosa oral de los fumadores pasivos.
A veces, cuando se le menciona a un paciente alérgico al níquel que fumar provoca la inhalación del metal directamente en los pulmones, no lo puede creer. Es como que nadie trata este tema con los pacientes que padecen dermatitis o eczema por el níquel, cuando es bien sabido que fumar es una de las principales causas de contacto interno y externo con el metal.
Ciertos antiinflamatorios naturales como el aceite de perilla, aceite de grosella negra (Ribes negrum), quercetina, levo-glutamina e inositol, contribuyen al control de los síntomas cutáneos.
Los minerales que actúan sobre el sistema inmunitario, como el zinc, el manganeso y el cobre, aportan una gran contribución hacia la recuperación. El uso de probióticos (en particular L. paracasei, junto con otros lactobacilos y bifidobacterias) facilita la rehabilitación intestinal, la reducción de la inflamación y la mejora de los síntomas presentados.

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