BARRIGA HINCHADA Y METEORISMO

El abdomen abultado, la sensación de tener la “barriga
hinchada” y el meteorismo son condiciones
muy comunes en la población, que causan un alto
nivel de sufrimiento social.
También se encuentran entre los malestares que más
frecuentemente se refieren al médico general y sobre
todo al especialista gastroenterólogo.
Pueden tener diferentes causas, pero a menudo, la base
de estas molestias abdominales son hábitos alimenticios
incorrectos que pueden medirse, entenderse y
abordarse.
El meteorismo y la producción de gases
intestinales son expresiones típicas de
la inflamación alimentaria, una dieta
personalizada puede controlar estos
síntomas.
¿Qué hacer?
Cuando el inicio del trastorno es repentino e inusual,
siempre es mejor consultar a su médico de familia,
para evaluar la presencia de cualquier otro desencadenante,
y excluir la existencia de afecciones patológicas
que requieran un tratamiento inmediato.
Sin embargo, en la mayoría de los casos, cuando el
trastorno es bien conocido y frecuente, es importante
entender que se trata de una condición, que a menudo
se puede resolver fácilmente con pequeños cambios
nutricionales y de algunos hábitos.
Una de las situaciones menos advertidas a nivel social,
es la relación entre el meteorismo y el exceso de
azúcar en la dieta. El endulzamiento repetitivo (incluso
si es “solo” una cucharadita), como el uso abundante
de sacarosa o fructosa, facilita las reacciones
inflamatorias y suele ser responsable de reacciones
agudas que conducen al dolor y la hinchazón.
El uso desmesurado de edulcorantes artificiales (ya
sea en alimentos, chicles, refrescos o
bebidas) estimula específicamente la
irritación intestinal y, a menudo, puede ser la causa
principal de un malestar inentendido. De hecho, en
la mayoría de los casos, la reducción (o incluso mejor,
la eliminación) de azúcares simples, edulcorantes y
carbohidratos refinados (prefiriendo el uso de contraparte
integral) pueden mejorar los síntomas.
El adecuado balance de proteínas y carbohidratos
que conforman el plato, una porción correcta de
proteínas en cada comida, y la cantidad justa de fibra,
son también algunas de las herramientas más
sencillas y asequibles para reducir los efectos inflamatorios
de los alimentos en el organismo.
La lenta masticación, que permite una mejor digestión
de los alimentos ingeridos (y especialmente de las fibras
dietéticas), es una herramienta fundamental para
recuperar el bienestar. Incluso el manejo correcto del
estrés suele ser un soporte válido para reducir los síntomas
abdominales.
Sin embargo, el instrumento más efectivo para intervenir
en este trastorno es el control de la inflamación
alimentaria, que se puede obtener a través
del Food Inflammation Test que analiza algunas citoquinas
específicas (BAFF y PAF) e identifica el Perfil
Personal Alimentario, que ayuda a comprender
qué alimentos o grupos de alimentos se comen en
exceso o de forma repetitiva.
Es una herramienta útil para acciones dirigidas y
rápidamente efectivas, tanto para el síntoma en específico
como para la mejora del bienestar general.
La actividad física es muy útil para maximizar los
beneficios y contribuir al bienestar individual, por
lo cual también debe integrarse en el plan de tratamiento.
Otras sugerencias
La suplementación con enzimas digestivas pueden
ayudar a una mejor función digestiva, así como el
uso de probióticos que desempeñan una importante
acción para reequilibrar la inflamación intestinal
y que, junto con la dieta personalizada, logran una
solución eficaz y duradera.

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