AUTOINMUNIDAD

Existe una estrecha relación entre todas las enfermedades autoinmunes y la nutrición. La respuesta clínica de la tiroiditis de Hashimoto, la esclerodermia, la artritis reumatoide y los trastornos del tejido conectivo, pueden mejorar decisivamente gracias a una intervención dietética.

La revolución se produjo cuando se descubrió la relación directa entre el aumento de una citoquina inflamatoria particular, BAFF, y la inducción y el mantenimiento de muchas enfermedades autoinmunes.
BAFF es una proteína que aumenta incluso cuando un alimento
se toma en exceso o de forma repetitiva. El estudio de la inflamación alimentaria y el establecimiento de una dieta, que también respete el perfil personal alimentario, puede coadyuvar positivamente a la reducción de BAFF (y otras citoquinas como el PAF) y ayudar al tratamiento clínico de enfermedades, junto con las terapias implementadas.
BAFF estimula la producción de autoanticuerpos y puede aumentar sus niveles debido a los alimentos. Una alimentación personalizada, que reduzca la inflamación alimentaria, puede ayudar al control clínico de muchas enfermedades autoinmunes.
BAFF es el factor que estimula las células B, aquellas que producen anticuerpos y autoanticuerpos, por lo que es fácil entender su participación en enfermedades autoinmunes. Cuanto más alto sea el nivel de BAFF, más fuerte será el estímulo orgánico para producir autoanticuerpos.
Desde la enfermedad de Crohn hasta la colitis ulcerosa, pasando por la tiroiditis (no solo la de Hashimoto) y, ciertamente, en el caso de la artritis, la mayoría de los síntomas pueden reducirse en muchos
casos a través del estudio personalizado de la alimentación.
Durante algunos años se ha sospechado sobre la existencia de una relación entre la dieta y las enfermedades autoinmunes, que involucra no solo el exceso de comida, sino también la forma en que los carbohidratos y las proteínas se combinan en los platos, como
lo explica la Escuela de Salud Pública de Harvard. Por lo tanto, la inflamación alimentaria debe considerarse como una de las posibles
causas de enfermedades autoinmunes. El conocimiento de la relación entre la inflamación, la nutrición y los trastornos inmunitarios ha conducido hoy a un cambio radical en la comprensión de estas enfermedades. Una dieta sistemáticamente repetitiva puede provocar la activación de procesos inflamatorios, que estimulan la autoinmunidad y los trastornos que dependen de ella.
El paisaje se está ampliando cada vez más, implicando algunos trastornos de la alimentación y dermatitis crónica en el campo de la autoinmunidad.
¿Qué hacer?
El apoyo dietético personalizado y el estudio de la inflamación pueden ayudar de inmediato a controlar los síntomas de las enfermedades autoinmunes y reducir su intensidad. El estudio de los niveles inflamatorios y el Perfil Personal Alimentario, a través del Food Inflammation Test, es la primera arma terapéutica a utilizar y permitirá al paciente implementar respuestas individuales
y autónomas para apoyar su curación.
Siguiendo los esquemas nutricionales propuestos, en función del nivel de inflamación y las respuestas individuales, se restablecen los hábitos alimenticios adecuados para que incluso la terapia, a menudo prolongada, de dicha enfermedad pueda ser apoyada de manera efectiva. El plan de alimentos personalizado se puede
combinar con cualquier terapia indicada a nivel clínico.
Otras sugerencias
Se puede encontrar un balance de alimentos de acuerdo con el perfil dietético de una persona, tal como surge del Food Inflammation Test, que se realiza en esta farmacia, formulando una dieta de rotación y nunca de eliminación.
Los problemas específicos de asimilación pueden ayudarse con el uso de enzimas digestivas en ciclos terapéuticos, tomándolas antes de cada comida.Una dosis correcta de vitamina D3 es fundamental, mientras que el uso de aceites comestibles como el aceite de perilla y el aceite de grosella negra (Ribes negrum), y Omega 3, también puede ser muy útil para el control de la inflamación. Durante
años se pensó que el intestino solo realizaba funciones de absorción, mientras que hoy en día sabemos claramente cuán importante es su papel en el funcionamiento del sistema inmunológico, en resumidas cuentas: “si la barriga está bien, todo el cuerpo está bien”.

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